Un pequeño milagro en Burundi. La historia de Kagabo

Fecha:17/02/10

Kagabo, uno de los niños de Burundi, enfermó a principios de enero. Tras varias pruebas y hospitalizaciones, se descubrió que era necesario llevar a cabo una operación que los médicos de Burundi consideraban imposible. Gracias a vuestro esfuerzo y generosa colaboración, un médico neurólogo voló desde España sólo para operarle. Y Kagabo, gracias a sus ganas de vivir, a las oraciones y la maestría del doctor, sobrevivió a la operación y fue evolucionado favorablemente. Hasta que a las pocas semanas, por fin, ya está de vuelta en casa.

Queremos contaros un pequeño milagro que varios de vosotros, como colaboradores de María Ayuda, nos habéis ayudado a hacer realidad.

Kagabo, uno de los niños a los que la Fundación Mariya Arafasha ayuda en Burundi, enfermó a principios de enero. En Navidad su familia llamó a Joaquín Zuazo, nuestro voluntario allí, diciendo que no veía. Y fue el principio de un largo periplo, de idas y venidas del hospital, de distintos diagnósticos y medicaciones, pero el pobre Kagabo no mejoraba. Tras varias pruebas y hospitalizaciones, se le hizo un scanner a Kagabo y se descubrió la necesidad de hacer un drenaje, algo que los médicos de Burundi decían que no podían hacer.

Pero Joaquín no perdió la esperanza, los abrazos de Kagabo y sus ganas de vivir se lo impedían. Comenzó una campaña por mail para buscar a un médico neurólogo que fuera a Burundi a operar a Kagabo. Y la gente empezó a contestar, a interesarse y a hacer correr la noticia. Hasta que apareció el doctor Pedro De las Heras, que en 24 horas llegó a Burundi y al día siguiente llevó a cabo la operación.

Kagabo, gracias a sus ganas de vivir, a las oraciones y la maestría del doctor, sobrevivió a la operación y en los siguientes días fue evolucionado favorablemente. Por fin, el pasado jueves 11 de febrero (el día de la Virgen de Lourdes) salió del hospital y ya está en casa.

Nuestro querido Kagabo, que ya es parte de nuestras familias, ha superado la primera etapa de un largo camino, tiene que hacer rehabilitación 3 veces por semana y aún no mueve el brazo derecho, necesita ayuda para todo. Aunque todavía no se vale por si solo, todos los otros niños le están ayudando a recuperarse. Por eso era tan importante que volviera a casa, porque el apoyo, las miradas y las risas de los otros niños son el mejor de los estímulos.

Como lo es la ayuda de la Mater. Sólo contaros que en el hospital corría el rumor que Kagabo se había salvado por que era un Niño de María, que es como se denominan a sí mismos los niños cuando desde la Fundación Mariya Arafasha empiezan a trabajar con ellos. Dejan de ser niños de la calle, para ser Niños de María. Porque ella se va a ocupar de ellos, a cuidarles y a educarles.

Hemos vivido muchos momentos significativos en Burundi, pero la sonrisa de Kagabo ese día es uno de los más emotivos de ellos. Os invitamos a ver esa sonrisa en vivo, aquí, y en el blog de Joaquín (http://unvoluntarioenburundi.blogspot.com/).

La noticia nos llena a todos de ilusión y la felicidad, y creemos que una de las formas más bonitas de expresaros nuestra gratitud es informaros de su situación.